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Conseguir una linea estetica y un peso satisfactorios, obedece a una regla casi matematica: lo que ingerimos debe ser proporcional a lo que gastamos. La dietetica moderna concede la misma importancia a la reduccion de las calorias ingeridas y al aumento del ejercicio fisico desempenado.
Pretender rebajar el volumen y peso de nuestro cuerpo empleando solo una de las dos partes de la ecuacion es peligroso para la salud. Claro es que cada persona, en funcion de su estilo de vida y de sus propias caracteristicas fisiologicas, precisa de una combinacion concreta.
En cualquier caso, si podemos decir algo y es que cualquier metodo que asegure resultados sorprendentes en un no menos sorprendente corto espacio de tiempo, es motivo para cuanto menos sorprendernos a nosotros y cuanto mas desconfiar de el. Lo mismo sucede con la ley del minimo esfuerzo que desgraciadamente casi nunca es el camino adecuado.
Algunas dietas consiguen reducir peso rapidamente a base de perder liquido, o de reducir la ingesta de alguno de los principios activos fundamentales. La consecuencia de someternos a una de estas dietas es, a parte de todo, la perdida inminente de la salud.
Mas peligrosos resultan aun los farmacos. Aunque algunos de ellos tienen tan solo un efecto placebo (engano) y pueden ayudar a disminuir la ansiedad, es dificil distinguirlos de otros que atacan directamente a la hormona tiroidea, o que tienen efectos diureticos, laxantes, etc... No debemos olvidar que en muchos de estos compuestos estan presentes las anfetaminas y otras drogas cuyas consecuencias son gravisimas.
En general, ningun farmaco ha sido eficaz en el tratamiento de la obesidad. Los efectos son parciales o incluso perjudiciales, pudiendo llevarnos incluso hasta la muerte.
La mejor dieta no es la que asegura una perdida de peso a corto plazo, si no la que logra un adelgazamiento pequeno y continuado.
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